Hay veces que las cosas más sencillas son las que más éxito tienen… y si no que me diga alguien ¿a quién no le gusta una galleta de mantequilla recién hecha? Y ese olor que despiden al hornearse en casa… Ufff salgo a la calle y vuelvo a entrar y el olor parece que me acompaña.

Esta receta de sablés sirve para forrar tartaletas también e incluso si sustituimos cierta cantidad de harina por almendra molida, obtendremos unas galletas con un sabor mucho más intenso a frutos secos. Incluso podemos también sustituir parte de la harina por cacao en polvo sin azúcar (no más de 50 gramos) y tendremos unas galletitas super ricas de cacao.

El nombre «Sablés» quiere decir arenoso en francés, se trata de una masa frágil y crujiente que se desmenuza fácilmente en migas.

Ingredientes para las sablés:
150 g mantequilla fría en dados
250 g harina
80 g azúcar glas
30 g almendra molida
3 g de sal
60 g de huevo

Ingredientes para la ganache:
125 g nata líquida 35% m.g.
15 g de azúcar invertido o miel
250 g chocolate con leche
20 g de mantequilla

Elaboración:

Empezamos con las Sablés.

Mezclamos con la pala de nuestra amasadora la harina, sal, azúcar glas, almendra molida con la mantequilla obteniendo una mezcla arenosa. Finalmente incorporamos el huevo y acabamos amasando a mano (no demasiado), nos tiene que quedar una masa fría. Si no tenemos amasadora podemos hacer un volcán con los ingredientes secos y en el centro incorporar el huevo batido y amasar manualmente.

Alisamos bien finitas entre 2 papeles de horno con el rodillo y guardamos en nevera. Sacamos y cortamos con los cortadores que más nos gusten y colocamos entre dos silpain (es un tapete de silicona perforada) si tenemos, si no, las colocamos sobre un silpat (tapete de silicona normal) o papel de horno y congelamos (cuanto más frías estén mejor, así no se deformarán).
Precalentamos el horno para que esté a 150 ºC y una vez que llegue a esa temperatura metemos las galletas y horneamos unos 12 minutos (va a depender de cada horno). Si al sacar del horno, vemos que están pálidas, volvemos a meter pero esta vez sin el silpain que iba encima, así permitiremos que se doren un poquito.

Colocamos sobre una rejilla para que se enfríen y las tenemos hechas.

Ahora vamos con la Ganache.

Preferiblemente utilizamos un buen chocolate, ya que cuanto mejor sea el chocolate que usemos mejor será el sabor y la textura.
Calentamos la nata junto con el azúcar invertido o miel sin llegar a hervir. A la vez con la ayuda del microondas derretimos suavemente el chocolate (intentando que no pase de 50ºC) y mezclamos nata y chocolate con unas varillas o espátula hasta que quede una emulsión lisa y brillante. Dejamos enfriar a 35 ºC y añadimos la mantequilla mezclándola con el resto hasta que quede totalmente incorporada.
Dejamos reposar en nevera y rellenamos las galletas con ayuda de una manga pastelera.

 

Son un vicio… mejor no empezar a comer…